Empedrados, madrugones, pasillos estrechos y mochilas
inesperadas. La forma de moverse con equipaje ya no será como
antes.
Una decisión municipal en Europa ha encendido las alarmas de
muchos viajeros: el gesto automático de arrastrar la maleta podría
tener los días contados en ciertas zonas. Y no por capricho, sino
por una razón que afecta a vecinos, hoteles y a tu
planificación.
Qué ha pasado en Dubrovnik
Dubrovnik, joya dálmata a orillas del Adriático
y Patrimonio de la Humanidad, ha activado una
prohibición muy concreta: en su casco
antiguo ya no se pueden arrastrar maletas de
ruedas. El Ayuntamiento responde a meses de quejas por
ruido nocturno en calles de piedra donde cada
golpe de rueda se amplifica.
El alcalde Mato Franković lo ha dicho sin
rodeos: las quejas vecinales obligan a actuar. La ciudad ya había
limitado la llegada de cruceros para reducir
saturación. Ahora busca bajar la contaminación
acústica que generan los turistas al
entrar y salir con equipaje por callejones y escaleras.
La medida no prohíbe las maletas en sí: impide arrastrarlas por
el suelo del casco histórico. Podrás llevarlas, pero en la mano o a
hombros.
La ordenanza convive con otras reglas de convivencia: adiós a
pasear sin camiseta por el centro y veto a subirse a monumentos. El
objetivo oficial es sencillo: proteger el descanso y preservar la
experiencia del lugar sin ruidos ni escenas incómodas.
Por qué molestan tanto las ruedas en las calles antiguas
Los cascos históricos están pavimentados con losas y cantos que
multiplican el golpe de las ruedas. Las fachadas forman un pasillo
de eco. De madrugada, cuando llegan o se van vuelos, el clac-clac
de una maleta atraviesa manzanas enteras. El resultado es una
ciudad que no puede dormir en temporada alta.
Qué cambia para ti a partir de ahora
Si te alojas dentro de las murallas, tendrás que cargar
el equipaje al entrar y salir. Muchos
hoteles ya ofrecen traslado de
equipaje desde los accesos al centro. Tú dejas la maleta
antes de cruzar al casco histórico y un servicio autorizado la
lleva hasta tu puerta.
La ciudad planea un centro logístico en el
aeropuerto para canalizar todas las maletas de los
visitantes. La idea es que aterrices, etiquetes tu bulto y te
olvides de él hasta el alojamiento, evitando rodar por calles
sensibles.
Próximo paso: un hub de equipajes en el aeropuerto que recoja,
clasifique y distribuya maletas directamente a los alojamientos del
centro.
Fuera del casco antiguo
