A partir de los 60, solemos imaginar a la pareja feliz como algo evidente: compartir la jubilación, disfrutar de los nietos los fines de semana, comer juntos en una casa que se ha quedado demasiado grande desde que los hijos se marcharon. A esa edad, el éxito amoroso parecería medirse casi por el número de años vividos bajo el mismo techo. Al menos, ese es la idea principal.
Pero este escenario no siempre es sinónimo de felicidad o de una vida íntima plena. Para mantener una relación feliz, algunas personas mayores adoptan un pequeño cambio que marca una gran diferencia. Se consideran pareja y siguen enamorados, comparten vacaciones, proyectos e incluso a veces las llaves de casa. Sin embargo, hay un detalle que sigue sorprendiendo a quienes les rodean cuando cae la noche…
¿Cuál es el secreto de las parejas mayores más felices y enamoradas?
Durante mucho tiempo considerado algo marginal o transitorio, este estilo de vida atrae cada vez a más personas mayores. Y, contrariamente a lo que se piensa, no refleja miedo al compromiso ni rechazo a construir una vida en común. Porque, en muchos casos, eso ya ocurrió. Para muchas mujeres y hombres mayores de 60 años, se trata más bien de una forma muy consciente de preservar aquello que a veces les llevó toda una vida encontrar: tranquilidad, tiempo y autonomía. Pero sin renunciar al amor ni a la intimidad.
Precisamente esta forma de relación, llamada living apart together (LAT), es la que han estudiado los sociólogos Yang Hu y Rory Coulter en parejas mayores de 60 años. En un estudio publicado en la revista científica Journals of Gerontology y recogido por Notre Temps, los investigadores observan que la felicidad amorosa después de los 60 dependería menos de compartir una dirección y más de encontrar el equilibrio adecuado entre cercanía y libertad.
